Murillo y velazquez sevilla

Murillo y velazquez sevilla

Río de sevilla

«¡Qué arte tienes!» ¿Te has enterado? ¿Te lo han dicho? ¿Sabías que es una de las expresiones coloquiales más utilizadas en Sevilla? Es una forma de alabar la gracia de una persona, pero también su ingenio y talento. En Sevilla, el arte juega un papel fundamental en la vida, siendo la cuna de los maestros universales de la pintura.

De todas las épocas artísticas de Sevilla, destaca el Barroco, quizá porque se funde con nuestra forma de ver la vida. Y dos pintores sevillanos destacan especialmente por esta forma de ver la vida: Velázquez y Murillo.

Del naturalismo al tenebrismo, de la iconografía al realismo más transparente, la obra de estos dos grandes maestros es de alguna manera heredera de la Sevilla de la época. Un paseo por sus calles nos descubrirá estas atmósferas y recuerdos pictóricos.

Diego de Velázquez es uno de los pintores más importantes de la historia del arte. Nació en una casa entre San Pedro y la Alfalfa, en una calle casi escondida, cuya fachada nos transporta fielmente a la época del pintor. La aparente humildad del hogar te hará pensar en aquel niño, en aquel joven, que en los inicios del siglo XVII se estaba convirtiendo en un genio.

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La muestra, que celebra el 25 aniversario de la Fundación FOCUS Abengoa, está comisariada por Gabriele Finaldi, director de la National Gallery, y plantea una mirada innovadora sobre las relaciones de los dos maestros: Diego Velázquez (1599-1660) y Bartolomé Esteban Murillo (1617-1682), dos pintores formados con una generación de diferencia en una Sevilla abierta y culta.

Velázquez. Murillo. Sevilla es la primera gran exposición que conmemora el cuarto aniversario del nacimiento de Bartolomé Esteban Murillo y se celebrará desde mañana 8 de noviembre hasta el 28 de febrero en el Hospital de los Venerables.

La muestra, organizada con motivo del 25 aniversario de la Fundación Focus Abengoa, está comisariada por Gabriele Finaldi, director de la National Gallery, y presenta un punto de vista innovador de las relaciones de ambos maestros: Diego Velázquez (1599-1660) y Bartolomé Esteban Murillo ( 1617-1682), dos pintores formados con una generación de diferencia en una Sevilla abierta y culta.

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Murillo fue el principal pintor de Sevilla a finales del siglo XVII. Siguió siendo uno de los artistas europeos más admirados y populares del siglo XVIII y principios del XIX. Sus primeros trabajos estuvieron muy influenciados por las primeras obras de Velázquez, ejecutadas antes de que éste abandonara Sevilla en 1623, y por las pinturas de Zurbarán.El primer ciclo de pinturas famoso de Murillo fue realizado para el claustro del convento de San Francisco de Sevilla (1645). Le siguieron cuadros para la catedral (1658) y una célebre serie para la iglesia de la Caridad (1667-70), entre los que se encuentra el «Cristo curando al paralítico en el estanque de Betesda» de la National Gallery.Las visitas a Madrid (una de ellas, sin duda, en 1658) hicieron que Murillo conociera obras de Rubens y Van Dyck y de pintores italianos contemporáneos. Su estilo se hizo cada vez más libre en su tratamiento, como se aprecia en sus numerosas y conocidas representaciones de la Inmaculada Concepción.

Un campesino se apoya en un bloque de piedra astillada o en un alféizar y mira hacia algo -o alguien- que le hace sonreír. Este cuadro tuvo en su día un complemento, Una muchacha levantando el velo (colección particular), en el que una bonita muchacha intercambia una sonrisa coqueta con el muchacho que aparece aquí.Thi

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Bartolomé Esteban Murillo (/mjʊəɪloʊ, m(j)ʊˈriːoʊ/ mewr-IL-oh, m(y)uu-REE-oh; español:  [baɾtoloˈme esˈteβan muˈɾiʎo]; nacido a finales de diciembre de 1617, bautizado el 1 de enero de 1618 – 3 de abril de 1682) fue un pintor barroco español. Aunque es más conocido por sus obras religiosas, Murillo también produjo un número considerable de cuadros de mujeres y niños contemporáneos. Estos retratos vivos y realistas de muchachas de las flores, de los niños de la calle y de los mendigos constituyen un amplio y atractivo registro de la vida cotidiana de su tiempo. También pintó dos autorretratos, uno en la Frick Collection que lo retrata a los 30 años y otro en la National Gallery de Londres que lo retrata unos 20 años después. En 2017-2018, ambos museos celebraron una exposición sobre ellos[1][2].

Es probable que Murillo naciera en diciembre de 1617, hijo de Gaspar Esteban, un consumado barbero y cirujano, y de María Pérez Murillo[3]. Es posible que naciera en Sevilla o en Pilas, una ciudad andaluza más pequeña[4] Está claro que fue bautizado en Santa María Magdalena, una parroquia de Sevilla en 1618. Tras la muerte de sus padres, en 1627 y 1628, quedó bajo la tutela de su hermana mayor, Ana, y del marido de ésta, Juan Agustín Lagares, que casualmente también era barbero[3]. 11 años más tarde, sería nombrado albacea testamentario de Lagares a pesar de que su hermana ya había fallecido[5] Murillo rara vez utilizó el apellido de su padre, y en su lugar tomó el apellido de su abuela materna, Elvira Murillo[3].

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