Los trabajos de hercules zurbaran

hércules luchando contra la hidra

«En junio de 1634, cuando se documentó por primera vez el encargo de Zurbarán, éste iba a constar de doce cuadros que representaban los Trabajos de Hércules. Del documento de pago final y del inventario de 1701 se desprende que el número se redujo finalmente a diez. La reducción del encargo debió de estar relacionada, en principio, con la decisión de colocar los cuadros sobre las diez ventanas [del recién construido Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro, en las afueras de Madrid]. Es de suponer que en ese momento se decidió cambiar la naturaleza y la finalidad de este elemento alegórico de la serie. Tal y como está ahora, el ciclo de Hércules parece algo desorganizado. Contiene siete trabajos mayores, dos trabajos menores y una inusual representación de la muerte de Hércules. Pero la aparente desorganización desaparece en cuanto se descarta el título habitual, los Trabajos de Hércules, y se descubre su verdadero significado.»

«Para la mente del siglo XVII, Hércules era un símbolo polivalente, un hecho que los planificadores de las escenas para el Salón de Reinos explotaron al máximo. En primer lugar, Hércules era un símbolo popular de la Virtud y la Fuerza, significados que había representado desde la antigüedad. En el transcurso del siglo XVI, el virtuoso y heroico Hércules se apropió como símbolo del príncipe siguiendo el ejemplo antiguo del emperador Augusto».

manto de nemea

El cuadro representa a Heracles luchando contra el León de Nemea. El crítico de arte español Soria sugiere una comparación con una xilografía realizada por Cornelis Cort a partir de una obra de Frans Floris, basada en la posición del héroe. El escenario rocoso fue diseñado según una xilografía de Barthel Beham: Lucha contra el centauro (1542).

Forma parte de una serie de 10 obras sobre los Trabajos de Hércules encargadas por Felipe IV de España para la decoración del Salón de Reinos del Palacio del Buen Retiro. La serie se expone actualmente en el Museo del Prado.

pintura de hércules luchando contra el león nemeano

Zurbarán nació en Fuente de Can

hércules en el jardín de las hespérides

La historiadora del arte Odile Delenda «En pleno dominio de sus facultades, Zurbarán adaptó sus dones especiales a las exigencias de sus clientes, conservando al mismo tiempo sus propias cualidades personales: una asombrosa plasticidad de las formas, una armonía cromática y un sabio despliegue de los efectos luminosos». 2 de 3

Odile Delenda, historiadora del arte «Liberado de las presiones de la moda por sus mecenas eclesiásticos y monásticos, pudo buscar la quintaesencia de su fe. Más que ningún otro pintor español, Zurbarán captó el ideal de un cristianismo viril y ascético que no cuestionaba ni la devoción a los poderes celestiales ni sus recompensas milagrosas. En sus cuadros, las abstracciones de la fe se hicieron increíblemente reales mediante un proceso artístico que sigue siendo continuamente fascinante.» 3 de 3

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