La piedad del vaticano miguel angel

La piedad del vaticano miguel angel

dónde está la verdadera estatua de david

La Virgen está representada como muy joven para ser la madre de un hijo de aproximadamente 33 años, lo que no es raro en las representaciones de la Pasión de Cristo de la época. Se han sugerido varias explicaciones al respecto. Una de ellas es que su juventud simboliza su pureza incorruptible, como dijo el propio Miguel Ángel a su biógrafo y colega escultor Ascanio Condivi:
¿No sabes que las mujeres castas se mantienen frescas mucho más que las que no lo son? ¿Cuánto más en el caso de la Virgen, que nunca había experimentado el menor deseo lascivo que pudiera modificar su cuerpo?[8].
Otra explicación sugiere que el tratamiento del tema por parte de Miguel Ángel estuvo influenciado por su pasión por la Divina Comedia de Dante: tan bien conocía la obra que, cuando iba a Bolonia, pagaba la hospitalidad recitando versos de la misma. En Paradiso (cantica 33 del poema), San Bernardo, en una oración por la Virgen María, dice «Vergine madre, figlia del tuo figlio» (Virgen madre, hija de tu hijo). Esto se dice porque, dado que Cristo es una de las tres figuras de la Trinidad, María sería su hija, pero también es ella la que lo engendró.

buonarroti

Hijo de Ludovico Buonarroti, funcionario florentino al servicio de la Medicifamilia, que colocó a su hijo cuando tenía 13 años en el taller del pintor Domenico Ghirlandaio. Dos años más tarde se sintió atraído por la escultura del jardín de San Marcos, lugar al que acudía con frecuencia para estudiar las estatuas antiguas de la colección de los Médicis.
Conoció a los Medici más jóvenes, dos de los cuales llegaron a ser Papas (León X y Clemente VII); así como a humanistas como Marsilio Ficino y a poetas como Angelo Poliziano. A los 16 años, ya había realizado al menos dos esculturas en relieve, la batalla de los lapitas y los centauros y la Virgen de la escalera (ambas de 1489-1492, Casa Buonarroti, Florencia). Su mecenas, Lorenzo el Magnífico, murió en 1492; dos años después abandonó Florencia. Durante una temporada se estableció en Bolonia, donde esculpió entre 1494 y 1495 tres estatuas de mármol para el Arca de Santo Domingo en la Iglesia del mismo nombre. Más tarde, viajó a Roma, donde estudió las ruinas y estatuas de la antigüedad que en ese momento estaban descubriendo.

La piedad del vaticano miguel angel del momento

La Virgen está representada como muy joven para ser la madre de un hijo de aproximadamente 33 años, lo que no es raro en las representaciones de la Pasión de Cristo de la época. Se han sugerido varias explicaciones al respecto. Una de ellas es que su juventud simboliza su pureza incorruptible, como dijo el propio Miguel Ángel a su biógrafo y colega escultor Ascanio Condivi:
¿No sabes que las mujeres castas se mantienen frescas mucho más que las que no lo son? ¿Cuánto más en el caso de la Virgen, que nunca había experimentado el menor deseo lascivo que pudiera modificar su cuerpo?[8].
Otra explicación sugiere que el tratamiento del tema por parte de Miguel Ángel estuvo influenciado por su pasión por la Divina Comedia de Dante: tan bien conocía la obra que, cuando iba a Bolonia, pagaba la hospitalidad recitando versos de la misma. En Paradiso (cantica 33 del poema), San Bernardo, en una oración por la Virgen María, dice «Vergine madre, figlia del tuo figlio» (Virgen madre, hija de tu hijo). Esto se dice porque, dado que Cristo es una de las tres figuras de la Trinidad, María sería su hija, pero también es ella la que lo engendró.

La piedad del vaticano miguel angel 2022

El cardenal francés Jean de Billheres, que servía a la Iglesia en Roma, quería ser recordado mucho después de su muerte. Para lograr este objetivo, contrató a Miguel Ángel para que realizara un monumento para su tumba que plasmara una escena muy popular en el arte del norte de Europa de la época: el trágico momento de la Virgen María bajando a Jesús de la cruz.
La iglesia del Renacimiento tardío alberga el monumento religioso en la primera capilla a la derecha de su entrada. Allí, innumerables turistas de la Ciudad del Vaticano lo han contemplado. Puede visitarlo virtualmente aquí.
Un día, Michelagnolo [sic], al entrar en el lugar donde estaba colocado, encontró allí a un gran número de forasteros de Lombardía, que lo elogiaban mucho, y uno de ellos preguntó a uno de los otros quién lo había hecho, y éste respondió: «Nuestro Gobbo de Milán». Michelagnolo se quedó callado, pero le pareció algo extraño que sus trabajos se atribuyeran a otro; y una noche se encerró allí, y, habiendo traído un poco de luz y sus cinceles, grabó su nombre en ella.

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