La filosofia de kant

La filosofia de kant

la metafísica de la moral

El valor de un compromiso siempre renovado con el pensamiento de Kant reside en la profundidad y el rigor con que aborda muchos de los problemas perennes de la propia filosofía. ¿Cómo debemos concebir, como seres pensantes, morales, políticos y estéticos, nuestra relación con los demás y con el mundo que nos presentan las ciencias exactas -en particular, la física matemática moderna-? ¿Cuáles son, en su caso, nuestras obligaciones morales como seres entre otros en un mundo así?    ¿Qué tipo de asociaciones políticas deberíamos formar, y qué es lo mejor que podemos esperar en este mundo dadas las criaturas que somos? Los notables esfuerzos de Kant por abordar una amplia gama de cuestiones filosóficas fundamentales en metafísica, ética, política y estética siguen siendo absolutamente fundamentales. Los estudiosos recientes han realizado importantes avances en la comprensión de algunos de sus argumentos y reflexiones más difíciles. Es razonable pensar que la comunicación efectiva de estos avances contribuirá a la investigación filosófica en el futuro.
Las contribuciones a esta serie tendrán dos objetivos principales. En primer lugar, ofrecerán una guía accesible de las principales cuestiones planteadas por el aspecto de la filosofía de Kant que hayan elegido tratar (un resumen actualizado de los resultados de la investigación clave en el campo); en segundo lugar, se animará a cada autor a presentar su propia visión distintiva de las principales cuestiones planteadas y a extraer conclusiones originales. El sistema maduro de la filosofía de Kant se divide claramente en tres grandes obras constitutivas, lo que servirá de marco para la serie.  La Crítica de la Razón Pura constituye necesariamente el eje central de la serie, al concentrarse en cuestiones metafísicas y epistemológicas clave.  La Crítica de la Razón Práctica, segunda obra de la trilogía crítica de Kant, llama la atención sobre la centralidad de las preocupaciones morales, y la Crítica de la Facultad de Juzgar, concebida por Kant como puente entre el mundo natural y el moral, pone de manifiesto la calidad integral de su filosofía.

la filosofía de kant sobre la moral

Asesores académicosMartin Knutzen, Johann Gottfried Teske (asesor de la maestría), Konrad Gottlieb Marquardt[11]Alumnos notablesJakob Sigismund Beck, Johann Gottlieb Fichte, Johann Gottfried Herder, Karl Leonhard Reinhold (corresponsal epistolar)[19]Intereses principalesEstética, cosmogonía, epistemología, ética, metafísica, filosofía sistemáticaIdeas notables
Immanuel Kant (UK: /kænt/,[20][21] US: /kɑːnt/,[22][23] alemán: [ɪˈmaːnu̯eːl ˈkant, -nu̯ɛl -];[24][25] 22 de abril de 1724 – 12 de febrero de 1804) fue un filósofo alemán y uno de los principales pensadores de la Ilustración. [26] [27] Los trabajos exhaustivos y sistemáticos de Kant en epistemología, metafísica, ética y estética lo han convertido en una de las figuras más influyentes de la filosofía occidental moderna[26] [28].
En su doctrina del idealismo trascendental, Kant sostenía que el espacio y el tiempo son meras «formas de intuición» que estructuran toda la experiencia y, por tanto, que aunque las «cosas-en-sí» existen y contribuyen a la experiencia, son, sin embargo, distintas de los objetos de la experiencia. De ello se deduce que los objetos de la experiencia son meras «apariencias», y que la naturaleza de las cosas, tal como son en sí mismas, nos resulta por tanto incognoscible[29][30] En un intento de contrarrestar el escepticismo que encontró en los escritos del filósofo David Hume,[31] escribió la Crítica de la razón pura (1781/1787),[32] una de sus obras más conocidas. En ella, desarrolló su teoría de la experiencia para responder a la pregunta de si es posible el conocimiento sintético a priori, lo que a su vez permitiría determinar los límites de la investigación metafísica. Kant estableció un paralelismo con la revolución copernicana al proponer que los objetos de los sentidos deben ajustarse a nuestras formas espaciales y temporales de intuición, y que, en consecuencia, podemos tener una cognición a priori de los objetos de los sentidos[b].

ética aplicada

La filosofía de Immanuel Kant (1724-1804) puede dividirse en dos grandes ramas. Su filosofía teórica, que incluye la metafísica, se basa en la comprensión racional del concepto de naturaleza. La segunda, su filosofía práctica, que comprende la ética y la filosofía política, se basa en el concepto de libertad. Ambas ramas han tenido una enorme influencia en la historia posterior de la filosofía.
En uno de los elogios filosóficos más conocidos de la historia, Kant atribuyó a la obra de David Hume (1711-1776) el mérito de haber interrumpido su «sueño dogmático» y de haber situado su pensamiento en un camino totalmente nuevo. Para comprender mejor los resultados de esta nueva línea de pensamiento, debemos considerar brevemente el «dogma» en cuestión, y el ataque de Hume contra él. La ortodoxia filosófica imperante en la época de Kant era un racionalismo expuesto por Gottfried Leibniz (1646-1716), y sistematizado por Christian Wolff (1679-1750). Según estos racionalistas, el conocimiento empírico basado en la experiencia es sospechoso porque está necesariamente ligado a las perspectivas subjetivas de los individuos. Dado que los sentidos humanos son intrínsecamente falibles, las investigaciones empíricas nunca podrán revelar cómo es realmente el mundo, sin estar contaminado por la perspectiva: el conocimiento objetivo del mundo sólo puede alcanzarse mediante el uso de la razón. Leibniz, por ejemplo, proporcionó una explicación del mundo derivada de la razón a partir de sólo dos principios básicos, que él creía que eran verdades evidentes.

friedrich heinrich jacobi

Este artículo no presenta una biografía completa de Kant. Un relato más general de su vida puede encontrarse en el artículo La estética de Kant.    Sin embargo, es preciso abordar brevemente cinco cuestiones como telón de fondo para hablar de su teología filosófica:    (1) su vinculación con el pietismo; (2) su deseo de alcanzar un equilibrio razonable entre la religión (cristiana) y la ciencia (física newtoniana); (3) su intento de encontrar un camino intermedio entre los excesos del racionalismo dogmático moderno y el empirismo escéptico moderno; (4) su compromiso con los ideales de la Ilustración; y (5) su desagradable encuentro con el censor prusiano por sus escritos religiosos.
En segundo lugar, como estudiante universitario, Kant se convirtió en un seguidor de la ciencia newtoniana.    La tesis para su licenciatura era más lo que consideraríamos física que filosofía, aunque en aquellos días se llamaba «filosofía natural».    Muchos de sus primeros escritos se referían a la ciencia newtoniana, incluida su Historia natural universal y teoría de los cielos de 1755 (en Cosmogonía), dedicada a su rey, Federico el Grande, y que proponía una hipótesis nebular para explicar la formación de nuestro sistema solar.    Tenía motivos para preocuparse de que su explicación completamente mecanicista pudiera chocar con los fundamentalistas bíblicos que defendían la doctrina tradicional del creacionismo estricto.    Esto es ilustrativo de una tensión con la que tuvo que lidiar toda su vida adulta, la de cómo conciliar la fe cristiana y el conocimiento científico, que su filosofía de la religión abordaría.

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