Construccion social de genero

Construccion social de genero

Evolución del género

El género es el estado de ser hombre o mujer (normalmente se utiliza en referencia a las diferencias sociales y culturales más que a las biológicas).  El término «género» suele verse a través de una lente binaria: o se es uno o se es otro, pero nunca ambos.  Esto puede ser cierto para algunas personas, pero no lo es para todas. Algunas personas asumen que el sexo y el género son lo mismo, pero esto NO ES CIERTO: el sexo está determinado por la biología, mientras que el género se construye socialmente. La sociedad nos hace creer que tener un pene significa que tu género es masculino. Si tienes una vagina, tu género es femenino. Estas nociones dejan a muchas personas fuera de juego. ¿Qué pasa con los que tienen ambos órganos sexuales o con los que no sienten que sus órganos sexuales coincidan con su expresión de género?
¿Por qué debemos recordar que el género se construye socialmente y no es una determinación binaria ni biológica?    Esta pregunta está bastante cargada y da forma a una manera fundamental de hablar sobre el género de forma no opresiva, inclusiva y socialmente consciente.      Tenemos dos estrategias de lectura para esta clase. A veces, todos leemos lo mismo.    A eso lo llamamos tarea comunitaria.    Otras veces, utilizamos un método llamado «rompecabezas».    El rompecabezas es una estrategia popular para las tareas colaborativas.    Significa que el artículo/texto que lees será diferente al de tus compañeros y, por lo tanto, tienes que educar a tus compañeros sobre lo que has estudiado.  Siempre que hagas una tarea en colaboración, asegúrate de elegir la lectura que MÁS te guste.    Haz tu elección basándote en el título y luego examina la lectura.    Si no te gusta, vuelve a elegir otra lectura.    Establece un diálogo intelectual con tu lectura, no elijas cualquier cosa para terminar la tarea.

Ejemplos de construcción social del género

En sociología, distinguimos entre sexo y género. El sexo son los rasgos biológicos que las sociedades utilizan para asignar a las personas a la categoría de hombre o mujer, ya sea a través de un enfoque en los cromosomas, los genitales o alguna otra adscripción física. Cuando la gente habla de las diferencias entre hombres y mujeres, a menudo se basa en el sexo -en ideas rígidas de la biología- más que en el género, que es una comprensión de cómo la sociedad da forma a nuestra comprensión de esas categorías biológicas.
El género es más fluido: puede depender o no de los rasgos biológicos. Más concretamente, es un concepto que describe cómo las sociedades determinan y gestionan las categorías de sexo; los significados culturales que se atribuyen a los roles de los hombres y las mujeres; y cómo los individuos entienden sus identidades, incluyendo, pero sin limitarse a, ser hombre, mujer, transgénero, intersexual, género queer y otras posiciones de género. El género implica normas sociales, actitudes y actividades que la sociedad considera más apropiadas para un sexo que para otro. El género también está determinado por lo que un individuo siente y hace.

Género y sociedad

¿Cómo se sabe si una persona es hombre o mujer? En la mayoría de los casos no se pide que se demuestre explícitamente su sexo. En consecuencia, tiene que haber pruebas secundarias del género, como el físico, la ropa y el comportamiento. En nuestra sociedad existe la firme creencia de que, como sólo hay dos sexos, también hay sólo dos géneros. Además, creemos en los roles de género, un conjunto ampliado de normas de género que rige el papel y la conducta de hombres y mujeres en todos los ámbitos de la vida social. Estas normas se han construido sobre un dimorfismo sexual de base biológica. Todas las sociedades tienen en común fuertes formas de conducta apropiadas para el género, pero dichas formas varían enormemente entre las distintas sociedades y en los distintos periodos de sus historias (Davenport 1976)[2].
Sin embargo, las diferencias fundamentales de comportamiento y capacidad, determinadas por el dimorfismo sexual biológico, parecen ser muy limitadas (Maccoby & Jacklin 1974)[3] y la mayoría de los roles sociales no son absolutos (Tully 1992) – pero, sin embargo, los miembros de un grupo sexual parecen tener que actuar de acuerdo con su sexo biológico para encajar en este sistema binario que alimentamos en nuestra sociedad, así como en nuestras mentes. Por lo general, el género es una parte tan familiar de la vida cotidiana que se necesita una alteración deliberada de nuestras expectativas sobre cómo se supone que deben actuar las mujeres y los hombres para prestar atención a cómo se produce (Lorber 1994). Es tentadora la creencia de que el género, al igual que el sexo, se cría en nuestros genes, y para la mayoría de la gente es difícil creer que el género es un proceso constante de creación y recreación de roles de género a partir de la interacción humana y la vida social. Sin embargo, el género, al igual que la cultura, es un producto de nuestra sociedad -una construcción humana- y depende de que todo el mundo «haga género» de forma permanente (West y Zimmermann 1987)[4].

Teoría del conflicto de género

Como adulto joven, a veces puede resultar frustrante cuando hablo con ciertos adultos mayores sobre las identidades transgénero. La mayoría de las veces están confundidos con el concepto de no conformidad de género y les cuesta entender o aceptar su validez. Pueden decir algo como «sólo hay dos géneros» o «si has nacido niña, entonces eres niña». En estos casos es difícil no arremeter y decir que son transfóbicos, o que simplemente están equivocados y no lo entienden.
Aunque esto puede ser cierto para algunas personas, he descubierto que la mayoría de las veces las personas que dicen estas cosas simplemente no han sido introducidas en el concepto de género como una construcción social, y no tienen realmente una intención maliciosa. En su lugar, puede que sólo estén operando desde los puntos de vista del esencialismo, que asume que el género existe en un binario natural y fijo. Esta forma de pensar es incorrecta y perjudicial, y es importante entender por qué para deconstruir los puntos de vista anticuados sobre el género.
Como sociedad esencialista, creamos las etiquetas de «hombre» o «mujer» para colocarlas en las personas en función de sus características sexuales biológicas. Alrededor de eso, creamos diferentes métodos de socialización para inculcar la idea de género: se nos asigna un género al nacer y en base a eso se supone que nos convertiremos en un hombre o en una mujer, y se nos dan diferentes ropas, diferentes juguetes, diferentes medios de comunicación para consumir. La visión dominante era que cada persona es uno de los dos géneros y que se supone que debes casarte con alguien del género opuesto y tener hijos.

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